Alicia inicia su entrada envuelta en una bata de toalla, eligiendo que ponerse para una vernissage. En quince líneas nos dice sobre la vanidad de las bibliotecas, lo efímero del bienestar de una salida de baño, la ropa como espina dorsal de la personalidad a construir y la sexualidad latente de un vestido rojo.
Luego a través de un brodery introduce un recuerdo de la primera juventud, una de sus primeras salidas con su futuro marido y en trescientas cincuentas palabras resume el Romance de la Muerte de Juan Lavalle. Compara hacer un resumen con trazar un mapa y ambas tareas con imitar el trabajo de Dios (en este caso Sábato) aunque sea de modo imperfecto (ella sabe que en su resumen se escapa la tensión y gran parte de la épica del relato; pero sabe también que sólo se puede sintetizar lo que se captó en esencia).
El Romance cuenta un destino sudamericano, como el de Juan Narciso De Laprida, un destino universal. Cuenta el final de una vida, perseguida por los fantasmas de la juventud; registra las vueltas de la rueda de la fortuna, ayer la primera espada del Ejército de los Andes hoy un fantasma harapiento y traza un paralelismo con la corta vida de su marido, que a la larga es la corta vida de todos.
La narración opera también como cierre a la serie última de Lapicerapices. Hablamos sobre los cerebros de Borges, de Einstein y de Kennedy. Cerebros y recuerdos. Sobre la tensión entre cabeza y corazón. Los ciento setenta soldados llevan el corazón de un jefe y una cabeza sagrada, las dos cosas.
La entrada se inicia con una cita de Borges, de alguna manera el reverso de Sábato, el homenajeado. Alicia nos invita al acuerdo pero también a continuar la polémica.
Drácula (no sé si el de Bram Stoker o el de Bela Lugosi) dice que los espejos son una manifestación de la vanidad humana.
Voy a la cocina en búsqueda de algo, un sándwich de queso, un pedazo de leber(wurst) algo…Sobre mi heladera (Siam Bolita, circa 1953) los siete tomos de En Busca del tiempo perdido y los tres del Diccionario Filosófico de Voltaire. Alicia tiene razón, Fabio Zerpa no sé.
Waldo Williams, 5 de Octubre, 2011
miércoles, 5 de octubre de 2011
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