La comedia musical es el más absurdo de los géneros
teatrales: en un centro de investigación universitario dos farmacéuticos -uno
alemán; otro americano- analizan la cadena de carbono e hidrógeno de una
molécula cuando de pronto… se ponen a cantar en dueto los beneficios de la
fraternidad internacional mientras de todos lados aparecen bailarinas con
guardapolvos blanco haciendo coro, brindando con tubos de ensayo y sonriendo al
público... minutos después la música se acalla y el más joven exclama
¡Descubrimos la fórmula del caucho Buna S!
En la
comedia musical todo depende sólo de la
voluntad o el capricho de una persona y no obedece a principios dictados por la
razón, la lógica o las leyes. El mundo se divide en dos: quienes lo aceptan y
quienes no (de todas las clasificaciones posibles de la raza humana, ésta es
para mí la que mejor permite caracterizar los diferentes tipos de personas). Yo
estoy en el primer grupo desde que a los 10 años vi Erase una vez en Hollywood en el cine Callao.
Es
domingo a las siete de la tarde…noche. Cruzo rápido el desangelado patio seco
del Cultural San Martín, ascensor
directo a la sala Enrique Muiño, apenas entro y empieza Asesinato para Dos de Kinosian y Blair. Pensaba que en materia
musical lo había visto todo.
No
era así. Imagine una pieza clásica de Agatha Christie (o mejor aún, Crimen por Muerte de Neil Simon) y
conviértala a formato musical, es decir desobedezca los principios dictados por la razón, la lógica o las
leyes… en un contexto de detectives clásicos hábiles en razonar deductivamente…
ahora haga un cruce genético entre Peter Sellers y Groucho Marx, no le dé ni
una gota de ritalina, llámelo,
digamos, Santiago Otero Ramos y póngalo
hacer de una docena de sospechosos al estilo Crimen en el Expreso a Oriente. Ya casi termino, Ramos es pianista
y también Hernán Matorra que hace (iba a escribir se hace, pero sería un spoiler) de detective. Más o menos, esto es
la receta de Asesinato
para Dos.
¿Quién
en su sano juicio compraría esta pieza neoyorquina para hacerla en Buenos
Aires? ¿Quién tendría la convicción de encontrar a dos pianistas que actuaran,
ACTUARAN, como los personajes requieren?... Y no menos importante ¿Quién
dirigiría esto… pianistas tocando y actuando, un mismo actor peleándose consigo
mismo ahora el marido luego su mujer todo cantado y a tiempo de ragtime… quién
marca cada escena asegurando que el ritmo sea frenético; la investigación
policial pueda seguirse, los múltiples personajes se distingan unos de los
otros y los chistes y los gestos coincidan y entren en el momento justo?
Démosle gracias a Quién.
¿Quién
es Quién?
Quien
figura al pie de la tapa del programa de mano en letras minúsculas (grafía y
tamaño): gonzalo castañino.
Si
hubiera ido a ver Asesinato para Dos en
Chicago o New York me hubiera perdido
la mitad de la obra y habría salido diciendo… esto en Buenos Aires no podemos
hacerlo.
Pero
parafraseando a Pepe Cibrián (que en este campo ya es casi como el general
Perón) Sí podemos hacerlo. Perdón, no nos colguemos de logros ajenos, ellos:
Santiago, Hernán Gonzalo y equipo pudieron hacerlo ¡Sí… se puede! (1)
Waldo
Williams,
Julio
28, 2017
(1) Final político inesperado y reñido con la lógica de
esta entrada. Bien de comedia musical.