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jueves, 2 de septiembre de 2010

45. Me veo como el que fui

Escribir es como abrazar un cuerpo que no se va

A los veinte años leí e hice mía esta cita. Todos los cuerpos, tarde o temprano se van, por decepción, hastío o de puro mortales que son. Hasta el nuestro, se nos va yendo todos los días. Dice mi padre con más de setenta años, mientras desayuno me siento el mismo de siempre, sólo cuando me miro al espejo me doy cuenta de lo viejo que estoy.

Pero escribir es algo que nos acompaña siempre, nunca nos deja aunque no tengamos ni siquiera papel. Aleksandr Solzhenitsyn escribió de memoria las más de quinientas páginas de El Archipiélago Gulag, durante su cautiverio en un campo de trabajo ruso. Tras la liberación se encerró semanas y tipió sin parar el libro completo que llevaba dentro de sí, lo publicó y ganó el Nobel. Es el caso más famoso pero no el único.

El abrazar supone pasión. Aferrarse con fuerza a quien nos sostiene. Alicia, Waldo y yo hemos escrito toda la vida y eso es lo que nos une. Siempre llevo conmigo la imagen de Waldo escribiendo sobre un boleto de colectivo cuando una buena réplica le aparecía durante cualquier trayecto.

Al igual que mi amigo, yo siempre estoy escribiendo, aunque poco quede escrito.

Hojeaba un suplemento cultural (suena a complejo vitamínico para fortalecer conversaciones raquíticas) mientras ataba los cordones de Benjy, servía un vaso de agua a Andrés y verificaba el pedido que el súper (súper-héroe que nos protege de las hambrunas mundiales) había dejado en la cocina. Entonces leí

Escribir es como abrazar un cuerpo que no se ve

Bernard Noël

Acostumbrado a mi versión, primero leí va -pero sin querer- tras un segundo golpe de vista vi claramente que decía ve ¿Escribir es como abrazar un cuerpo que no se ve? ¡Desilusión! Había pasado la mitad de mi vida equivocado.

¡Escribir es abrazar un cuerpo que no se ve! Perdón Bernard Noël, pero es una pavadita de Perogrullo, tan obvio como rimar Amor y Dolor en versos pareados.

Pintar, silbar, esculpir, calcular la tensión de un arco o soñar despierto es también como abrazar un cuerpo que no se ve. A toda actividad que requiere una causa formal, es decir, una idea -aunque sea más o menos vaga- de lo que la cosa terminará siendo, se le puede aplicar la sentencia “Escribir es como abrazar un cuerpo que no se ve” .

Todos los hombres son Aristotélicos o Platónicos. Noel es claramente Aristotélico (la causa formal es una de las cuatro que citaba el ateniense para explicar el pase de la potencia al acto, para explicar el cambio, la creación).

Después de leer la descripción del cielo Platónico de Alicia, cielo padre de todos los versos ¡Voto a Zeus! Y adopto esa filosofía. Platón forever, for all future time.
Escribir es como abrazar un cuerpo que no se va. El ritmo, la tensión y el sonido son los mismos, mi traducción es la que mejor me traduce.

En el mundo de Aristóteles todo cambia, en el de Platón todo permanece.

Como papá, yo también me veo como el que fui, digamos, a los veinte, aunque si me encontrara con ése los dos nos miraríamos recelando y tendríamos un reproche para hacernos. Aristóteles y Platón ¿Qué de nosotros se mantiene, cuánto de nosotros cambia?

¿Cerramos con Pablo? Dale, cerremos

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.


Guillermo Avogadro, 2 de Septiembre

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