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viernes, 22 de julio de 2011

72. No pasa un día en que no estemos, un instante, allí

El hombre que no tiene imaginación, no tiene alas
Muhammad Ali (Cassius Clay)

Waldo es capaz de rescribir incluso a Lucas 23, 34 (Padre, perdónales porque no saben lo que hacen) cambiar cualquier cita, doblar el concepto que sea con tal de sostener su literatura. Puestos a elegir, entre rigor y alas, elije alas.

Castillo dice, la vida es una herida absurda. No habla de amor.

Ya sé, no me digás tenés razón

la vida es una herida absurda
y es todo, todo tan fugaz
que es una curda, nada más
mi confesión.

Si no le tiene respeto al tango con más interpretaciones, no quiero imaginar la rigurosidad de su versión de Roland Barthes, que no leí jamás.

Es un acierto, me alegra cuando cierra su texto con la estrofa final de La última curda (¡Inalterada!)



Cerrame el ventanal, que arrastra el sol
su lento caracol de sueño
no ves que vengo de un país

que esta de olvido siempre gris
tras el alcohol.

Las dos primeras líneas, son un momento de epifanía (revelación, acto religioso) poética

Cerrame el ventanal, que arrastra el sol

su lento caracol de sueño

Sigo a Borges… “Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.”
Lo mismo puede aplicarse a nuestras noches.

Junio frío y lluvioso, tormenta eléctrica. Vivimos frente a una laguna, sobre un telón de fondo oscuro y cerrado, rayos y truenos, estalla la luz y estalla la furia. Disputa de dioses antiguos. Naturaleza y rock&roll. Terminamos la comida y lo llevo a Benja de tres años frente a la ventana. Un relámpago enciende sus ojos y me pregunta:


- ¿Los compraste vos, papá?
Todavía estamos en esa etapa que me consideran todopoderoso. Lo desilusiono.
- No, vienen solos
- ¿A adornar mi casita?
Benja es un esteta.

No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.

El paraíso no es un hotel cinco estrellas ni un crucero por islas vírgenes. No es apple ni armani. El paraíso es un albergue simple, les recomiendo ver Hombre de Familia, la única película de Nicolas Cage que merece algo de atención. El paraíso es serenidad, es despojado pero no empobrecido. Lo justo y necesario. Las elecciones ya fueron hechas.

El infierno es lo próximo, un dolor errático y agudo en la mano derecha, letras que se amontonan y desvanecen. El infierno es huir a los sueños y resistir el despertar. Estar encerrado en el mundo, reconocer que la vida que nos tocó es la de aprender y esperar ansiosos la próxima, la de gozar. No encontrar mis alitas de ángel caído. Repetir.

Borges dice, quizás siguiendo la tradición de los judíos y de los cristianos que el infierno y el paraíso le parecen desproporcionados. Me permito discrepar, al cabo de los años he observado que el infierno como el paraíso son frecuentes, que no pasa un día en que no estemos, un instante, allí.

Guillermo García Avogadro, Laguna de Santa Bárbara, 25 de Julio 2011

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