Cómo parecer culto. Frases plagiadas para ser repetidas en público. Analogías y paradojas. Críticas en borrador. Asuntos internos: disputas legendarias por temas que le interesan sólo a los autores. Oia thoughts! Crónica de viajes. Reflexiones para llamar la atención. Nostalgia. Homenaje a nuestros amigos. Citas apócrifas. Blanco y negro, algo de sepia, nada de color. Estrategia de nicho. Redefiniciones. Aclaraciones marginales. Notas al pie de página. Deja vu. Auto-ayuda. Automatismo.



jueves, 29 de abril de 2010

7. Dios sólo diseña el inicio

Comentario relativo a la entarda de Alicia del 26 de abril "Desde chica supe que iba ser una tarada". Nunca imaginé que la regla “nada de lo que se diga en el blog será resuelto fuera del blog” podía generar tan rápidamente una especie de terapia de grupo en lenguaje binario. Pero así son las cosas, una vez definidas las reglas de un sistema (digamos el universo o una bandita de rock) es impredecible el camino que ese sistema puede tomar. Cualquier Dios sólo diseña el inicio, cualquier Dios por magnífico que sea tiene un poder discrecional muy bajo.

No voy a discutir con Alicia sobre las diferencias entre “los conceptos” de "Alma Gemela" y "Secreto Vínculo". Tampoco voy a ser parte de su club de galanes imposibles de hoy y de siempre, explicándole porqué esta acá. Alice: la invitación es suficiente.

Sólo contaré una historia del pasado que nos une a Guillermo, Alicia y a mí. El libro Cómo Parecer Culto de Raúl Urtizberea se lo regalamos con Guillermo a Alicia cuando cumplió 16 (creo). Uno de los capítulos explicaba como ser parte de una asociación formada por selectos pensadores. Decidimos seguir las indicaciones al pie de la letra: nos hicimos papel membretado con el nombre de la asociación; sacamos una casilla de correo (acabo de darme cuenta que las sucursales de correo están muertas o camino a la extinción), armamos una lista de personalidades ibero-americanas: cirujanos, filósofos, jurisconsultos, arquitectos, estrellas de cine…y le mandamos a cada cual -en sobre pomposo- una carta comunicándoles que estaban siendo invitados a formar parte de la asociación Alfa y Omega, sociedad que incluía entre sus miembros…al resto de la lista y a nosotros mismos. Nos contestaron ocho de cada diez (nosotros incluíamos las estampillas y un sobre pre-impreso con nuestra dirección). En tres meses éramos el presidente, vice-presidente y secretario de una selecta sociedad de más de 90 celebridades.

Mientras nuestros amigos descubrían el placer del tabaco, la modesta lujuria de la revista Status o se afanaban organizando asaltos o fiestas de colegio, nosotros estábamos en otra.Como dice Atahualpa, un amigo es uno mismo con distinto cuero.

Waldo Williams, 29 de Abril

martes, 27 de abril de 2010

6. Empanaditas de Queso

Nota. Cuando Waldo nos invitó a escribir aquí, todos acordamos que nada de lo que se dijera en el blog, sería resuelto fuera del blog. Este es el motivo por el cual diré lo que estoy empezando a decir…

No puedo creer que Alicia afirme en público (ver su entrada del 26 de abril ) que "siempre supo que iba ser una tarada".
Alicia va en contra (quizá es la necesaria excepción que confirma la regla) repito, Alicia va en contra del axioma de Raúl Urtizberea: una persona puede confesar lo peor de sí, excepto su propia estupidez.
Después de tantos años, no entiendo porque la asombra la amistad con Waldo (a mi no me nombra, quizá me considere un poco tonto también) ni el agradecimiento especial por nuestro oficio de lazarillos culturales (me acuerdo ahora cuando nos echaron del Colón, a ella y a mi, por matarnos de risa en medio de la aburridísima el Caso Makropulos de Janacek. Me acuerdo también que lo único que nos gustó fue la puesta de Lavelli).

A Alicia la conocí por Waldo, tendría 15 años, lo único que comía eran empanaditas de queso, a las diez de la noche ya estaba muerta de sueño y una de cada tres veces le dolía la panza.
Es fácil sentirte cómodo con Alicia: festeja las observaciones, es generosa en risas y reconocimiento.
Siempre leyó mucho, pero nunca se le notan las citas a pie de página. No se avergüenza de los Harry Potters ni de las Agatha Christies ni de los Dan Browns.
Alicia es traslucida, mirar a través de ella nos hacer ver el mundo de color azul tranquilizante.
Alicia siempre se viste Ann Taylor. Tiene más de cuarenta y lo dice naturalmente porque sabe que está bárbara a pesar de sus siete hijos. Siempre está relajada y lo mejor ¡Siempre lleva el celular apagado! Nada interrumpe una conversación con ella.

Alicia, vos sabés porqué Waldo te incluyó, pero de puro coqueta querés escucharlo, verlo puesto en la web… Si vos no escribís, este blog sería un cementerio de libros, un cul-de-sac de citas, una cinemateca polvorienta, un viaje en bondi sin ipod ni novela de Henning Mankell. Vos estás acá, porque cuando te leemos volvemos a tener 17, pero con menos acné y un poco más de experiencia (ojo: dije experiencia y no sapiencia).

Alicia ¿Sabés que una vez Waldo dijo “si hay otra vida y vuelvo a nacer como mujer primero querría hacerlo como Peggy Guggenhein y segundo como Alicia Lis”? No… bueno, sabelo.




Guillermo García Avogadro, 28 de Abril

lunes, 26 de abril de 2010

5. Enormes labios colorados

Ayer llevamos a los mellizos Benjamín y Andrés (dos años y medio) a un museo por primera vez.
Yo no muy estaba convencido, la madre insistió.
Los ajustamos en sus chalecos de fuerza con ruedas (léase sus cochecitos) y entramos en el muy neoyorquino edificio de la
Colección Fortabat. Domingo, poca gente, me tranquilicé un poco.
Bajamos al segundo subsuelo (mi amigo Nico Nicolini –no es un gánster de Chicago, es el fundador de
Delta Management- me había contado la semana anterior que Amalita veía desde su casa todos los movimientos a través de la cámaras de seguridad. Rogué que los chicos no me hicieran quedar mal ante la Señora).
Lo primero que encontré fueron las pinturas de
Carlos Alonso sobre Van Gogh. Recordé haberlas visto cuando se expusieron para la venta. Me sentí más viejo que don Hipólito Irigoyen: estaba viendo en un museo obras que conocí en la vernissage original.
Empujando el cochecito de Andrés pasamos por una pintura de
Seguí (todo bien) y cuando llegamos al primer desnudo, antes de que empezara a gritar ¡Teta, Teta! le explique que la señora estaba haciendo nono (durmiendo) sin ropas porque tenía calor: tuve éxito.
Cuando entramos a la nave principal, vino el inevitable pedido ¡Salir, Salir! acompañado con torsiones de cabeza, tronco y extremidades y conato de llanto. Rápida evaluación de los hechos: decidí liberarlo so-promesa de que bajo ningún concepto se soltara de mi mano (de todas formas en la sala había dos guardias de seguridad listos para apresarlo ante la menor sospecha).
Benjamín vio al hermano -y siguiendo el modelo “mono hace / mono copia”- pidió salir también y acto seguido (como el Tomasito de la
Familia Conejola) se escondió debajo de un banco (de diseño): no hizo falta llamar a la fuerza pública para que desistiera del amotinamiento.
Caminando con Andrés y Benjamín por la inmensa nave subterránea me sentí completamente feliz. He visitado decenas de museos y muestras en todo el mundo. Pero mirar con ellos en brazos (la promesa de no soltarse de la mano duró poco) los cuadro de
Berni, Xul, Brueghel, Turner y Warhol (a los chicos le encantaron los enormes labios colorados de la Señora ¡Boca, Boca! decían…) no tuvo precio (como un comercial de Master para padres cuarentones).
La colección de Amalita no tiene el patrón rector de la de Constantini en el
Malba, donde todo se organiza alrededor del arte latinoamericano. Es el producto del gusto y de las compras de alguien rico (aclaro que me encantaría haber comprado, colgado en mi casa y luego donado ese museo a la ciudad). El conjunto es zigzagueante, caprichoso, deslumbrante y evidentemente costoso. Dos pinturas, una de Rómulo Maccio y otra de Luis Felipe Noé justifican la visita (recuerden además los nombres que cité en el párrafo previo).
Le agradezco a las dos señoras: Gabriela y Amalia, por la tarde de ayer. Creo que a los chicos les gustó. Vaya uno a saber si el paseo tiene algún valor educativo, sólo sé que yo lo disfruté 100 veces más que mi primera vez en el
MOMA.


Guillermo García Avogadro, 26 de Abril

4. Desde chica supe que iba ser una tarada

Desde chica supe que iba ser una tarada.
Estaba muy orgullosa que mi madre fuera parte de La Legión de María, un grupo parroquial cuya única actividad era rezar el rosario en francés una vez por semana.
Me gustaban más los diseños de
Michel Folon y Milton Glaser que Pollok o Juan Gris (en casa tengo todavía el poster autografiado de cuando estuvieron aquí en los ochenta).
Mi película favorita es
The Remains of the Day (Lo que Queda del Día…suena terrible) con Anthony Hopkins y Emma Thompson. La historia de amor de Kenton (ama de llaves) y Stevens (mayordomo) me mata, a otras amigas las mataba Nueve Semanas y Media.
Considero que el traje de baño entero siempre es el más elegante y la falda sea del largo que sea es más sensual que un jean sin importar lo ajustado que venga.
Mi hora preferida son las cinco menos cuarto y mí comida predilecta el té como lo sirven en el
Four Seasons.
Conozco a Waldo desde los 10 años, cuando se hizo sus primeros anteojos en la óptica de mi mamá. Waldo engañó a sus padres y al oftalmólogo para que le recetara lentes. Se los hizo de pasta, grandes, a contramano de su edad y la estética del momento: eran los anteojos de
Tato Bores. Los tenía más en la mano que sobre la nariz: se mareaba mucho. Waldo siempre cultivó un perfil intelectual…no entiendo cómo llegamos a ser amigos y menos cómo me elige ahora para escribir en su blog.
Si no hubiera sido por su amistad y la de Guillermo Avogadro, hoy no pasaría de decir Me encantan los impresionistas y el jazz, todo el impresionismo se reduciría a
El Cuarto Amarillo y todo el jazz a Blue Rhapsody.
Dicho esto, creo que Waldo se confunde cuando aplica el concepto de almas gemelas. Mejor le cabe lo que Pompy (la hija mayor de Anita Bahl) llama Secreto Vínculo.
Secreto Vínculo es cuando no podemos decir "x es igual a y" porque no tenemos argumentos suficientes para justificarnos… pero aún así nos damos cuenta que hay una conexión evidente entre ambos términos aunque sea difícil de explicitar.
Ejemplo, entre Ernesto Alterio y Leo Esbaraglia hay un secreto vínculo, punto.
Al Secreto Vínculo no hay que explicarlo, sólo indicarlo. El que lo pezca lo pezca. El Secreto Vínculo permite gambetear la lógica para poder dar cuenta de un fenómeno (me impresiono a mi misma con esta definición… con Pompy siempre usamos el Secreto Vínculo cuando queremos decir que alguien es parecido a otro y ya!).
Así, yo diría que entre Juanjo Sáez y Sarah Thorton hay un secreto vínculo, nada más, en realidad Waldo no explica mucho... Almas gemelas, bueno…Abría que dejarlos un tiempo solos en su ala de la biblioteca para ver que pasa.
Yo los ubicaría en las cercanías de
El Curioso Incidente del Perro a Medianoche de Mark Haddon.


Alicia Lis, 26 de Abril

viernes, 23 de abril de 2010

3. Para que puedan tocarse con los pies

Estoy sentado en la estación terminal de Venado Tuerto.
Café con leche y baby scuits, en la radio
Ada Falcón canta Envidia (sí, estoy en Santa Fé a principios del 2010 y en la radio no se escucha cumbia ni Soledad Pastorutti y estoy bien despierto y bien sobrio. Tampoco Calamaro).
Como pasa con algunas –pocas- personas, entre los libros también se dan almas gemelas.
Me gusta aplicar el concepto de almas gemelas, a aquellos que no necesariamente están cortados por la misma tijera pero que inevitablemente se encuentran y reconocen enseguida.
Muy posiblemente de viaje en Guatemala o Estambul, buscando en un mercado textiles artesanales nos crucemos con alguien que nos parece haber visto en la
Boutique del Libro de la calle Thames en Palermo (a secas): puede ser una alma gemela.
No importa si es rosarino o búlgaro, las nacionalidades y culturas locales en esto no pesan, la comunidad de intereses entre almas gemelas siempre va a ser una entidad supra-nacional (este último párrafo suena a técnico-administrativo-político-ideológico, cosa que no me gusta mucho, pero cuando armé el blog, dentro de las reglas que me auto-impuse, una fue escribir automáticamente sin volver atrás ni corregir. Bueno, ahí están los resultados de ser tan estricto conmigo).
Recapitulando, entre libros también se dan las almas gemelas: Conversaciones imaginarias con mi madre del historietista (perdón por el reduccionismo)
Juanjo Sáez y Siete días en el mundo del arte de la socióloga (perdón por el reduccionismo) Sarah Thornton son almas gemelas.
Una de las cosas que me gusta hacerle decir a Juanjo es que en el siglo XX-XXI, artista es aquel que la sociedad indica como tal: sólo eso. No es necesario producir artesanalmente una obra, el artista sólo necesita indicar que el objeto que él señala es una obra de arte.
Duchamp sería el arquetipo del artista de este siglo.
La pregunta es entonces ¿Cómo produce esta sociedad a sus artistas?
En el libro de Sarah se ensaya una respuesta posible. Cada día de los siete, cuenta lo que pasa en una actividad típica del mundo del arte: una subasta en
Sothebys o una clase de arte o la organización de una muestra. Esos siete eventos pueden constituir la matriz que produce a nuestros artistas hoy. Tal vez, no.
Los libros de Sarah y Juanjo deberían estar apilados unos bien al lado del otro, para que puedan tocarse con los pies por debajo de la mesa.
No se encuentran en todas las librerías, y si lo están, varias secciones los separan.
Se merecen ser comprados y ubicados en el mismo estante, en un lugar alejado, discreto, la convivencia e intercambio producirá efectos estimulantes.

Waldo Williams, 23 de abril

2. ¿Chicken or pasta?

Aclaración: Waldo me pide unas líneas para el blog. Le digo que Andrés y Benjamín ambos de dos años me tienen de rehén y no dan respiro.
Waldo insiste:
Mario Puzo escribió El Padrino en la cocina de su casa con toda la prole itálicamente constituida a su alrededor. No le contesto, no puede ser capaz de hacer semejante comparación… (Puzo no tuvo mellizos).
Busco una columnita que una vez me encargó Rosana Aquasanta para
Lugares. El Antiviajero era una sección redactada por varios y firmada por Marcos Bagaglio.
Convencido que el ocasional lector de Lapicerapices, no es suscriptor de una revista de glossy travells, estás líneas -retipeadas con esmero- serán quizá otras líneas, bajo su atenta –o distraída- mirada.

Estaba en el mejor restó del mundo: el comedor de la casa de mi abuela. Se abre la puerta de la cocina y en vez de la fuente de tallarines caseros con estofado, avanza un carrito y una azafata pregunta ¿Chicken or pasta?
Me despierto de la pesadilla hambriento y apurado. Tengo que estar en Ezeiza en una hora, me pregunto ¿Por qué en los comerciales de las líneas aéreas la música de fondo siempre suena a
Cole Porter, la gente flota hasta el counter, mueven las valijas como si estuvieran rellenas de plumas, la niña que nos atiende capta telepáticamente nuestro nombre y número de pasaporte, los otros viajeros son elegantes, sonrientes y relajados, sus hijos educados –dóciles como muñecos de peluche- y si hay ancianos, siempre son parejas de encantadores abuelos agradecidos al Estado por su haber jubilatorio? ¿Por qué todos se mueven en cámara lenta, seguros de sí mismos, sin apuros, con un tiempo infinito por delante? ¿Por qué el que quiere ventanilla viaja en ventanilla y el que quiere pasillo tiene pasillo, siempre? ¿Cómo hacen esos comerciales para que el equipaje de abordo salte de las manos de los pasajeros y se acomode en su lugar, pero lo más increíble… cómo consiguen que el espacio se expanda y las piernas se estiren y los brazos se alarguen y sobre lugar por todos lados y no molestemos a nadie y un rayo de sol dorado nos acaricie mientras volamos felices a nuestros destinos?
Luego de recordar estos maravillosos comerciales estuve tentado a cancelar mi viaje, la última desilusión que soporté fue saber que los reyes son los padres.

Viste, Alice, escribí.

Guillermo García Avogadro, 22 de abril

jueves, 22 de abril de 2010

1. Una continuación de lo viejo

Le dije a Quety Aramburu que Waldo me pidió escribiera para su blog, También lo haría Guillermo Avogadro. No le creí, pero acepté.
Ambas hicimos comentarios standards sobre tecnología y velocidad en la difusión de ideas. Al aceptar la propuesta de Waldo me sentí fully wired, re-cibernauta.
Estábamos en el bar del
Sofitel de Arroyo cuando Quety me contó que su hijo de diez años hacía mini-films vía la web, con actores de todo el mundo que participaban de un casting digital organizado desde su cuarto en Punta Chica.
Quety siempre es sutil para expresar las ideas, ahora era evidente, teniendo más de 40 siempre vas a utilizar las nuevas tecnologías como una continuación de lo viejo por otros medios: mimeógrafo parroquial deviene notebook.
Me pregunto si usar la red bajo estas condiciones no será tan anacrónico como meterme dentro de un talle XS de
Abercrombie. Seguramente lo es.
Quizá por eso Guillermo le sugirió a Waldo el nombre Lapicerápices, una ironía menor, una despedida de nuestro tiempo y de nosotros mismos.

Alicia Lis, 21 de abril