Jamás se me pasó por la cabeza, cuando escribí la línea Nunca Digas Nunca, que lo hacía para mandarle a Guillermo un mensaje secreto que -una vez descifrado- le abriera la posibilidad de hablar sobre las películas de James Bond, adicionando un tercer par de amantes imposibles (nosotros) a los ya identificados por mí (Eastwood-Waller; Francesca-Robert).
* * *
Yo estaba escribiendo mi entrada, al mismo tiempo que hacía cola en la caja seis (la que siempre necesita cambio) de un Carrefour Express. Detrás de mí, un hijo juraba que nunca comería la pasta con brócoli que su madre insistía con prepararle esa noche. Sus juramentos tuvieron una respuesta: Nunca digas nunca. A mí la réplica me entró por una oreja y me salió por la mano (derecha).
* * *
Ocho y cinco de una mañana fría, húmeda y cargada de nubes oscuras. Plaza impecable pero sin árboles del conurbano (escribo conurbano a propósito, porque me ayuda –mucho- a poner una nota de fealdad intrínseca). Pasto cubierto por la helada, barrio sin ángeles, vacío. Estacionado en un cordón una Chery color guinda, dentro una pareja besándose, amorosamente. Los miro de reojo, no sin vergüenza, no sin envidia y acelero, despacio.
Escribí sobre Robert y Francesca porque representan muy bien esos momentos raros, que se dan sin buscarlos y que sabemos cortos, imposibles de alargar, que devienen de la conjunción de elementos que alineó el azar y donde nuestra voluntad siempre queda fuera.
El primer sorbo de cerveza, una idea encontrada, ese verso que ilumina, el bocado de un plato desconocido y exquisito, cierta mirada, un paisaje un día y a esa hora… y como en la historia de Robert y Francesca, el momento ligero donde el amor casual enciende.
Todos los amores son casualidades. Desesperemos.
Pero… ¿Cuándo nació el amor?
Lejos en el tiempo, cuando pudimos expresar algunas sutilezas, sensibles a lo bello, capaces de ser solidarios.
En el Libro La plus belle histoire de l’amour Jean Courtin dice que el amor puede haberse iniciado hace unos 100.000 años en África. El Homo Sapiens no deja abandonados a sus muertos, a merced de las fieras; por el contrario, les concede mucha atención, muestra innegable apego a sus semejantes. El sentimiento amoroso va a la par de la consideración por los muertos.
También el sentido de la estética importa, el modo en que los visten…conchillas y dientes de ciervos y plumas recubriendo amorosamente los cuerpos. En la estética hay un orden, una intención de agradar a través de lo que nosotros trabajamos.
Solidaridad, consideración por los muertos, sentido estético. Estamos cerca del amor.
El Homo Sapiens, no trabaja con piedras toscas, lo hace con sutiles hachas de sílex. Hacerlas requiere pericia, golpear en cierto ángulo, preparar el golpe con precisión, esmerilar el sitio adecuado… esa técnica refinada no se explica únicamente con el gesto, exige una verdadera comunicación.
De… así se hace un hacha, ves, así…a… te quiero, a vos, mucho.
Esos hombres hablaban, soñaban como nosotros, conocían, debían conocer el deseo, los celos, la piedad y los caprichos de la pasión, dice Courtin. Vos y yo llevamos a esos hombres dentro.
Amor es algo más que pasar la vida entera al lado de otro. Lobos y palomas lo hacen y no podríamos llamar a eso amor.
No es lo mismo estar cercas que estar unidos.
La cercanía no es más que instinto.
Estar unidos supone una urdimbre de intereses comunes.
Para hablar de todo esto, que tantas palabras y ripios emplea, sin asegurar entendimiento cierto es que elegí, días atrás, la buena metáfora que Los Puentes de Madison lleva.
Pero de nuevo… ¿Cuándo nació el amor?
No importa, no les importa a Robert y Francesca, tampoco se preguntan por qué, no hay reglas a seguir, manda la buena o la mala fortuna.
Pero estoy seguro que ayuda si comulgamos de una misma estética, si el otro siempre está presente, si nos sabemos conectados, si desde el principio es como si hubiéramos sido siempre.
Ayuda saber que todo es de paso y casual, que las cuentas no siempre salen bien y que por el motivo que sea Nunca debes decir nunca, jamás.
Waldo Williams, 22 de mayo, 2012
martes, 22 de mayo de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario