Cómo parecer culto. Frases plagiadas para ser repetidas en público. Analogías y paradojas. Críticas en borrador. Asuntos internos: disputas legendarias por temas que le interesan sólo a los autores. Oia thoughts! Crónica de viajes. Reflexiones para llamar la atención. Nostalgia. Homenaje a nuestros amigos. Citas apócrifas. Blanco y negro, algo de sepia, nada de color. Estrategia de nicho. Redefiniciones. Aclaraciones marginales. Notas al pie de página. Deja vu. Auto-ayuda. Automatismo.



martes, 1 de junio de 2010

21. 200 años: nuestros verdaderos próceres son Batman y Los Tres Chiflados

Da la ¿casualidad? que las abuelas de Alicia, Guillermo y la mía se llamaban Hebe.
Parece una paradoja que el nombre de nuestra abuela signifique “juvenil como una flor”, pero al fin de cuentas (o mejor dicho en el inicio de la cuenta) todos fuimos jóvenes.
Releí las últimas entradas del blog. Escribimos sobre diálogos y diálogos rotos, sobre emigrar e inmigrantes, sobre varios otros temas pero lo que está siempre, siempre presente son los recuerdos de la juventud, de la infancia.

La infancia como primer motor inmóvil.

Nuestra patria es la infancia, no el territorio en que nacimos. Es lo que más amamos y defendemos, lo que llevamos a flor de piel.
Nuestros verdaderos próceres son Batman y Los Tres Chiflados ¡Basta de hipocresía!

La infancia es nuestra cantera de materiales para construir lo que sea.
Los mejores recuerdos vienen de la infancia, los más memorables, las experiencias iniciáticas: el lento pulido del cristal por donde miramos. En la infancia diseñamos, sin objetivo ni plan, los anteojos que nos acompañarán toda la vida.

En el libro Viaje al Futuro del Imperio, Robert Kaplan dice que día a día los acontecimientos bélicos y políticos que forjaron un país (y que son celebrados universalmente en las fiestas patrias) tienen menos relevancia en la vida de las nuevas generaciones. Estoy de acuerdo, aunque en nuestro país pareciera que fuera al revés (1).
Estoy convencido que une más el cariño planetario a los Bakycardigans que la admiración local a Sarmiento o Thomas Jefferson.
Pesa más la conciencia ecológica global (hoy presente en todo niño) que la defensa de la soberanía por un peñón o islote.

Somos hermanos porque temas centrales o amores comunes nos unen.
Esos temas y amores nada tienen que ver con batallas, primeros gobiernos patrios, ni líneas de puntos limítrofes. Nos une un autor, un personaje, una banda de música o una marca de autos. Argentinos es un colectivo mucho más difuso que el club de fans de La Guerra de las Galaxias en Facebook.

Los restos del patriotismo de los siglos XIX y XX, quizá sólo descansen precariamente en los equipos deportivos que compiten mundialmente. Las marchas y los himnos, son sustituidos por comerciales apoyando a Nuestra Selección, chauvinistas y sensibleros, anclados en un mítico pasado, exitistas, machistas y superficiales.
Cualquier parecido entre estos comerciales y las marchas guerreras de antaño, reclamárselo a la agencia que factura la creatividad.

Irlanda, 1998. Estamos con mi ex mujer en un bar de Dublin, la ventana deja atrás un frío formidable. Tras las cortinas se ve la estatua de James Joyce.
Le pedimos al mozo un té y un chocolate (todo bieeen caliente).
Mientras nos sirve, pregunta de dónde venimos.
- De Glendalough, contestamos.
- No, no de que país.
- Ahhh. De Argentina.
- No, no puede ser.
- Perdón ¿Por qué no puede ser?
- Porque Ustedes son Italianos.
- ¡Italianos! ¿Por qué Italianos? ¿Por qué no Españoles, por ejemplo?
- Porque son Italianos.
- ¿Pero por queeé..?
- Porque lucen como italianos, hablan como italianos, se mueven como italianos. Son italianos.

Esto mismo me ha pasado una punta de veces.
Personalmente comprobé también que el único lugar fuera de Buenos Aires donde te subís a un colectivo y parece que fueras en el 12 o el 39 es en Roma. Quizá el mozo tenía razón.

José Luis Romero en su Breve Introducción a la Historia Argentina dice que en las primeras décadas del siglo XX, en Buenos Aires, la primera nacionalidad era la Italiana, luego la Española y por último y bien a lo último los Argentinos nativos.
Todavía hoy en nuestras guías de teléfono (¿Cuándo van a desaparecer estos dinosaurios?) los apellidos italianos van a la cabeza del ranking.
Somos el único país del mundo, 50% gallego y 50% tano.
Pocos ya de primera generación, unos cuántos todavía de segunda y muchos de tercera ¡Somos tan nuevos!

Tito Cossa escribió Gris de Ausencia para Teatro Abierto.
Una familia argentina emigra a Italia y abre una tratoría. En la puesta original Pepe Soriano (el abuelo, el único que hizo el viaje de ida y vuelta) confunde al Coliseo con la Cancha de Boca. Brandoni; el hijo, putea contra la realidad itálica como lo haría contra la nuestra. No hay diferencias, todo es la misma cosa.


Mi concepto de patria, de patriotismo, no es el más apropiado para escribir en conmemoración de los 200 años del 25 de mayo. Dejé pasar unos días, pensé que quizá podía moderar algunas ideas, al final no pude ni quise ¡Aguante el negrito Simón (que nunca vi) y la mazamorra caliente (que jamás comí)!

(1) Leo en el blog Humo para las Masas “En la 9 de julio… está la gente emocionándose hasta las lágrimas cuando ve desfilar a los ex combatientes de Malvinas. Recuerdo haber visto en vivo y en directo a varios ex combatientes pidiendo en colectivos, subtes, trenes o en la calle, sin que nadie se conmueva”. Está todo perfectamente dicho, huelgan los comentarios.

Waldo Williams 1 de junio

1 comentario:

  1. Waldo, en algún lugar escuche que los Argentinos no descendemos de los monos como el resto de los humanos, sino del los barcos… y fijate que este chiste de café no deja de explicar porque nuestras raíces no están tan arraigadas y aun seguimos siendo una cultura en desarrollo. (aunque cultura subdesarrollada podría aplicar mejor)
    Desconozco si algún día vamos a estar a la altura de lo que creemos que somos, pero por ahora seguimos poniéndonos la escarapela solo cuando queda bien ser patriota para nombrar sin repetir y sin soplar a dos o tres próceres y parecer erudito en las fiestas patrias.
    Quizás en un futuro se logre vivir en una Argentina donde se fomenten buenos valores, respeto y un pensamiento de largo plazo y en ese contexto, pueden surgir nuevos próceres que reemplacen a Batman o a los 3 chiflados como decís vos.
    Abrazo

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