Nota. Este artículo es parte de una serie, cuya primera entrada es la 96, del martes 10 de enero.
Canta Serrat en el Ipad…
Hoy puede ser un gran día,
Plantéatelo así,
Aprovecharlo o que pase de largo,
Depende en parte de ti.
Me miro al espejo y quisiera verme un poquito, sólo un poquito, más joven.
Hoy puede ser un gran día
Donde todo está por descubrir,
Si lo empleas como el último
Que te toca vivir.
Saca de paseo a tus instintos
Y ventílalos al sol
Y no dosifiques los placeres;
Si puedes, derróchalos.
La plástica de las lolas, ok, se lo merecían y están muy agradecidas, pero botox jamás de los jamases, nunca me van a embalsamar la cara en vida… ni poseída por Alzheimer.
Que todo cuanto te rodea
Lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
Y siéntate al festín.
Pelea por lo que quieres
Y no desesperes
Si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
Y mañana también.
Entro a la ducha ¡It´s showtime, folxs!
(Se escucha el Concierto en G de Vivaldi)
* * *
Desayunamos y le pregunto a Enrico de dónde sacó su teoría sobre los ricos… eso de elevar a nivel de arte lo cotidiano. Serio contesta Internet, Pierre Bourdieu… ¿Alguna vez googleaste tu nombre?
- ¿Y vos…? Digo, esperando lo peor.
- Nunca, no imaginaba motivo para estar ahí… ¿Y vos?
- Sí, sí (el mundo se viene abajo)
- Anoche te googleé, setenta y ocho resultados, Lapicerapices, Williams, Avogadro y Alicia Lis.
Silencio e incomodidad.
- (Sursum corda, alea jacta est)… Ahora vos también estás ahí…
- ¿Por qué mentiste? ¿Qué pensaste que te podía hacer… o no hacer?
Silencio e incomodidad.
- ¿Con qué derecho hiciste público lo privado?
Silencio e incomodidad.
- Perdón, soy una tarada (finalmente terminé siendo lo que siempre supe que sería).
- Io non sono un dolce bambola.
- Tenés razón, perdón, de nuevo… no hay nada que decir… no tengo nada que agregar… perdón…
- ¿A que hora salimos para Firenze?
- ¿En tres horas, te parece?
- Usted es la clienta, en tres horas.
* * *
Salgo de nuestro hospedaje en Lucca donde pasamos la noche. Mucha gente en la calle… camino sin dirección alguna, todo me da igual, en un modesto local a la calle un lutier de violines trabaja acompañado por música de Corelli… en la mañana fría, la vida está en otra parte.
Llego a la catedral, creo románico-pisano ¿Qué importa? Con impronta medioeval bajorrelieves de hombres y animales y guardas y guirnaldas, ingenuos casi de historieta, apenas si los voy pasando de largo.
Sobre el lateral un laberinto tallado en piedra. Con el dedo recorro el camino hacia el centro siguiendo la dirección de los surcos, marcados por el cincel y miles de mujeres que me precedieron. Un hombre mayor se acerca (yo no quiero hablar con nadie, pero no tengo energía para negarme) “El laberinto representa la desorientación del mundo… en el centro está Dios. El hilo de Ariadna es la Fé y el pavimento la madre iglesia.”
Entro a rezar a la catedral y mientras repito el mantra una y otra vez, avergonzada, recorro su arquitectura, inútilmente.
* * *
Ustedes lo saben, durante unos cuantos siglos no se representó a Jesús crucificado, la cruz estaba reservada sólo a los criminales no romanos, lo peor de lo peor ya que a los romanos se los decapitaba… En las primeras crucifixiones, disimulaban tamaña humillación cubriendo con el manto el travesaño superior.
Viajo sentada en el asiento de adelante, hecha un ovillo pero intentando guardar la dignidad. Me cubro con una pashmina de lana changthangi, pero no consigo ocultar mi cruz.
Llueve, nieva, el peor invierno. Enrico maneja con cuidado, en la radio Beniamino Gigli canta Torna Sorrento.
- ¿Te gustó lo que leíste?
- Me encantó.
Alicia Lis, Lucca, 13 de febrero 2012
lunes, 13 de febrero de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario