Nota. Este artículo es parte de una serie, cuya primera entrada es la 96, del martes 10 de enero.
Ayer todos mis problemas parecían lejanos
Ahora luce como si estuvieran aquí, para siempre
Creo en el ayer
Ayer el amor era un juego fácil de jugar
Ahora necesito un lugar donde esconderme
Creo en el ayer
Pablo
Aeropuerto Amerigo Vespucci, pareciera que fue los otros días que llegué, el tiempo pasó volando. Catalina con actitud “no sé cómo se me ocurrió lo del chauffeur“… Vittorio con signo de interrogación en la cara “¿En qué estaba pensando cuando le conté lo de Patricio y mi mujer?”… como si sus decisiones tuvieran una gravitación –que definitivamente no tienen- sobre las mías… Los chicos corriendo por todos lados, las valijas despachadas, el pasaporte y los tickets en la mano y yo esperando que de una buena vez por todas anuncien el vuelo. Mis hijas mayores en el celular, indignadas por lo que publiqué… incapaces de reconocer que ellas y sus amigas en sus facebooks van mucho más allá… ¡Pero mamá tenés casi cincuenta! Y yo les pregunto qué tiene que ver el seniority con la libertad de expresión y un diálogo de sordos pero al final un mamá igual te amamos, sos lo más…
Mañana estaremos con Fernando Albinarrate y su hija en Euro Disney (son las únicas dos personas que en Navidad, con un parque casi desierto pueden esperar horas bajo la nieve a Mickey Mouse para brindar por un buen año) y luego recoger a los chicos en Punta del Este y quizá quedarme otro par de días y después volver a Buenos Aires y las listas del colegio y nada… nada más.
Estoy de brazos cruzados (fuerte comunicación no verbal) en el counter de Alitalia con los ojos clavados en el LCD que anuncia los vuelos y de golpe, debajo, Enrico… Pantalones de lana gris y sweater cuello alto color camel, zapatos marrones de cuero graneado, Crocket & Jones, creo… secreto vínculo con George Clooney, no no, mejor con Cortázar… está igual que en la foto que le sacó Sara Facio… me está mirando y cuando yo lo veo se entrelazan las miradas, como no podía ser de otra forma, claro. Y Enrico da un paso y yo otro, lentamente cuidando las formas, nos acercamos y luego más rápido y todo se acelera y lo abrazo y él me abraza y nos quedamos así un rato y me entrega algo envuelto en papel de seda lila y yo ¿Lo abro?... Sí, sí abrilo…
Es la cruz de San Damián, la que le habló a San Francisco, divina, la que yo quería, parece de madera de nogal revestida en tela… es como un icono románico-bizantino (caigo en cuenta ahora, mientras escribo)… Cristo está vivo y sin coronas de espinas, es un Cristo resucitado y glorioso, parece como si nos quisiera abrazar, a los dos, a todos.
- Viniste, gracias a Dios viniste…
- Vine por que quise, porque te quise… Dios no tiene nada que ver con esto
Miro el crucifijo… en lo más alto, la mano del Padre se encuentra en un semicírculo, la otra no se puede ver… porque Dios no tiene rostro, es un misterio.
Recordando nuestra conversación sobre los atributos divinos le digo, claro, Dios no es… y el sonríe lleno de sonrisas tristes… “se succede qualcosa solo fischio” (si algo sucede, solo tienes que silbar…dice el Bogart italiano).
- Una sola pregunta.
- Las que quieras.
- ¿Las sfogliatellas…?
- Las hice traer de Napoli, por DHL, servicio express
- ¡Lo sabía…!
Cierro los ojos –Ustedes, amigas de casi cincuenta lo entenderán- y me pregunto muy a mí misma ¿Ladislao, estás ahí?
- A tu lado, Camila, a tu lado. Responde Enrico.
- ¡Me leyó la mente!
Yesterday,
All my troubles seemed so far away
Now it looks as though they’re here to stay
Oh I believe in yesterday
Yesterday, love was such an easy game to play
Now I need a place to hide away
Oh I believe in yesterday
Paul McCartney
Alicia Lis, Florencia, 15 de Febrero, 2011
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Vamos a extrañar a Enrico. ¿Porqué no le proponen que escriba algunas historias de aquí en más? Puede que a Alicia le duela, pero a lo mejor es un eterno Don Juan con cientos de Alicias, o puede que a Alicia le cambie la vida y sea un eterno nostálgico de su amor...
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