Estoy sentado en la mesa de siempre del Varela Varelita en la esquina de Scalabrini Ortiz y Paraguay. Vengo desde la época del secundario. Daniel Rolleri decía que el bar no entraba en la categoría medida por tenedores; su nivel era “manos agarrando un choripán”. Sólo falté el período en que Chacho Alvarez lo oficializó como sala de conferencia de prensa.
Estoy solo en mi mesa y no espero a nadie, feliz con mis Far-West, pantalones que no había vuelto a usar desde la infancia.
Veo que la nueva diversión de Alicia es buscarle parejitas a sus libros… El Curioso Incidente del Perro a Medianoche con El Primer Trago de Cerveza…no sé.
Ella me recomendó El Primer Trago hace un par de años.
El pequeño libro de Philippe Delerm (a Alice siempre le parece encantador todo lo que sea pequeño. Aunque después de Cooper, en su vocabulario pequeño cambió por mini) recapitulo después de mi digresión, el libro es una colección de relatos breves, de experiencias placenteras como la de saborear el primer trago de cerveza. Recuerdo el que refiere a la sensación de llevar una navaja en el bolsillo y el del paseo nocturno en bicicleta (con la luz parpadeante generada por la dínamo…).
Haciendo memoria (no tengo el libro frente a mí) me doy cuenta que los placeres que describe Delerm son placeres perdidos, situaciones irrecuperables (las pilas remplazaron a las dínamos, los i-phones a las navajas).
¿Será que todo placer sensual es la antesala de una pérdida?
¿Es necesaria la sensación de pérdida inminente para que el placer se manifieste?
Quizá también, el recuerdo de un posible placer pasado e irrecuperable, sea la base del placer. En otras palabras, la nostalgia como motor del placer.
Pequeña lista provisoria de mis placeres: el olor dejado por la lluvia luego de una tormenta de verano en la terraza de mi abuelo, sacarle punta al lápiz, entrar al cine Gaumont –oscuro, silencioso y aterciopelado- de la mano de mi abuela Hebe, la llegada de papá después de un viaje…
Sí, confirmo, en la raíz del placer siempre está presente la sensación de pérdida.
Waldo Williams, 5 de Mayo
miércoles, 5 de mayo de 2010
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