Cómo parecer culto. Frases plagiadas para ser repetidas en público. Analogías y paradojas. Críticas en borrador. Asuntos internos: disputas legendarias por temas que le interesan sólo a los autores. Oia thoughts! Crónica de viajes. Reflexiones para llamar la atención. Nostalgia. Homenaje a nuestros amigos. Citas apócrifas. Blanco y negro, algo de sepia, nada de color. Estrategia de nicho. Redefiniciones. Aclaraciones marginales. Notas al pie de página. Deja vu. Auto-ayuda. Automatismo.



lunes, 10 de mayo de 2010

12. Muy inmortales

El título de Alicia “Siempre está presente la sensación de pérdida” gatilló estos recuerdos y reflexiones.

Estaba trabajando en YPF cuando Pepe Estenssoro sufrió el accidente aéreo.
Recuerdo que al enterarnos de la noticia Mauro Keller Sarmiento me dijo “…nos creemos muy inmortales…”. No sé si fue algo que se le ocurrió en el momento o era una sentencia familiar.
Yo tenía 30 años y la frase me tocó, no dejé nunca de recordarla. El adverbio “muy” modificando a inmortales, siempre me pareció un hallazgo.
Y sí…uno anda así por la vida, viviendo como si fuera muy inmortal.
Una observación menor, describe bien este modo de ser. Comparemos la cantidad de lugares turísticos que conoce un nativo, digamos, de 35 años en comparación con los de alguien que circunstancialmente debe vivir unos meses en el mismo país. Mientras que el local siempre tiene una excusa para aplazar una visita a este o a otro sitio (…total, tiene todo el tiempo del mundo…) el extranjero –en líneas generales- planifica y ejecuta con determinación su plan de viaje. Lo verifico en mi propia experiencia, habiendo vivido en Costa Rica e Inglaterra, conozco mucho más esos países que mis amigos Ticos y que los súbditos británicos. Por el contrario, conozco Argentina mucho menos que el viajero promedio.
Releo lo que acabo de escribir, me doy cuenta que me escapo por las ramas, que me da mucho miedo el final (de nuevo, mi cabeza busca un desvío para no escribir la palabra muerte). Siempre le tuve mucho miedo a la muerte.
Quizá por eso me tranquilizaba –un poco, sólo un poco- cuando Borges decía que “si a un mono le damos un tiempo infinito, ordenando letras al azar, podría escribir una biblia completa”. Sin un final, cualquier hombre termina siendo todo los hombres (creo que esto también es de Borges en la Ciudad de los Inmortales). El no poder diferenciarnos de absolutamente nada, lleva al tedio y a la indiferencia total.
Ante la opción “Muerte en algún momento o Tedio e indiferencia absoluta por toda la eternidad”, muerte gana –al menos- por una cabeza.
Sin embargo, sin embargo…cómo me gustaría poder durar un poco más…
Creernos muy inmortales es nuestra defensa para poder seguir viviendo como muy mortales.


Guillermo García Avogadro, 10 de mayo

1 comentario:

  1. Un acierto lo de Mauro. Para mi él creía en la inmortalidad asistida. Por ejemplo, si uno manejaba una Fiorino luego 12 horas de trabajo, bastaba con tener una radio encendida para asegurar la inmortalidad mientras durara el viaje.
    Lery Bulacio siempre decía que hay algunos más igual que otros. Por eso y algunas otras cosas él sigue siendo muy inmortal.

    ResponderEliminar