Tengo 48 años y estoy escribiendo sobre una película de superhéroes: Iron-man (1&2).
Películas que Alicia no vio, pero sin embargo descalifica, aunque se apresura a repetir que es parecida a Gwyneth Paltrow, una de sus protagonistas. Tiene razón en lo segundo, se confunde en lo primero.
La televisión de mi abuela era en blanco y negro y estaba sobre una mesa rodante (en esa época todas las teles venían con mesa rodante). Yo tendría diez años y todos los sábados por la mañana veía tres dibujos animados que me encantaban “El Increíble Hulk” “Iron-man” y “Capitán América”.
Eran raros, en realidad no eran “animados”, saltaban de una imagen estática a otra. Mucho tiempo después, en un viaje por San Luis, me enteré que esos programas se habían realizado filmando y montando las historietas de papel, de ahí su “inmovilidad”.
Eran superhéroes que no andaban en calzas ni usaban capas.
Digresión. Con mi sobrino Tomás, una vez estábamos viendo un capítulo de Batman y me preguntó ¿Por qué Robin se puso el calzoncillo por afuera? Me reí. En ese momento no supe que contestar.
Escuchamos centenas de chistes sobre el look de los superhéroes.
Anoche en la cama, mirando la esfera fluorescente de mi viejo Jungans, encontré una respuesta a la pregunta de Tomy. Es bastante obvio: Superman fue el primero (el proto-tipo). En 1.938 sus creadores eligieron para vestirlo las mallas habituales de los luchadores (en esa época se decía de “catch” por catch-as-catch- can o agárrate como puedas), repito, eligieron las mallas habituales de los luchadores porque les pareció que era el equipo más cómodo para correr, saltar y pegar patadas voladoras. Las botas lucen similares a las de los boxeadores: flexibles y sólidas a la vez. El calzoncillo por fuera o short: una concesión al pudor. La capa, bueno, quizá fue un intento poco feliz de darle señorío y nobleza al conjunto.
Tal vez un superhéroe de hoy tendría indumentaria diseñada y sponsoreada por Adidas o Nike.
Pero volviendo a lo mío, ni “El Increíble Hulk” ni “Iron-man” ni “Capitán América” lucían –ni lucen- anacrónicos o ridículos.
Los tres son personajes de la editorial Marvel.
Marvel es como nuestros revisionistas históricos, busca el perfil humano –la otra cara- de los superhéroes. Seguramente eso contribuyó a ganar la batalla final contra DC Comic (Batman & Superman).
Iron-man (la película) me encantó precisamente por eso, porque subraya una y otra vez el lado egocéntrico, disipado, mujeriego y fabulador de Tony Stark, fabricante de armas de guerra, creador del traje que lo convierte en Iron-man. Su personalidad no le impide mantener en equilibrio la paz mundial.
Las similitudes y diferencias con Robocop (1987, Paul Verhoeven) son enormes. Robocop es un policía que luego de ser salvajemente atacado, gracias a una armadura tecnológica que lo sostiene y recubre, puede volver a la acción. En ambos casos todo gira alrededor de una coraza de acero y una mecánica oculta que hace invencible a quien la viste. Hasta allí los parecidos; la diferencia: el policía es un ejemplo de ser humano ejemplar.
Mientras que Robocop descansa sobre las escenas de acción, en Iron-man las peleas funcionan como amplificador de la contradicción badulaque-salvador del mundo.
De adolescente leí a Sábato extensamente. Recuerdo mucho esa frase “las más grandes virtudes siempre están asociadas a grandes taras”.
En esa época, la adolescencia, donde uno se cree, por un lado, muy omnipotente (o inmortal como dice Guille) y por otro lleno de miserias y faltantes, esa frase fue una revelación: “las más grandes virtudes siempre están asociadas a grandes taras”.
Puede –y casi es norma- convivir lo alto con lo bajo, lo genial con lo estúpido, lo generoso con lo egoísta… y ¡Ojo! Lo decía Sábato.
Y ahí va, y no se ofendan algunos, y ya se la ven venir… Iron-man es la puesta en escena -con tecnología cinematográfica del siglo XXI- de esas ideas de Sábato que definitivamente pueden hacer de la adolescencia un paso más amable. Lo dije, ya está.
Nota Final. Todo esto no podría ser posible sin la actuación impresionante de Robert Downey Jr. (por otra parte, ejemplo acabado de lo que venimos diciendo), actor que bajo las cámaras aplasta a cualquier coprotagonista que le pongan al lado. Quizá por eso los productores debieron elegir como su socia a Gwyneth Paltrow, que se parece tanto a Alicia.
Waldo Williams, 11 de Mayo.
martes, 11 de mayo de 2010
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