martes, 31 de agosto de 2010
44. La música precede al significado
Quizá esto influyó en mi gusto por la literatura inglesa. Mi madre siempre me recordaba que estando lista para salir al teatro tuvo que mudar de idea y correr al Mater Dei. Esa noche iba a ver La Importancia de Llamarse Ernesto de Oscar Wilde (no puedo creer que todavía continúe vigente esa absurda traducción de The Importance to Being Earnest, cuando podemos decir Lo Importante de ser Severo, dado que Severo es un nombre español y permite el juego de palabras que sugiere Wilde, juego de palabras –que por otra parte- la traducción consagrada confunde y pierde irremediablemente, Wilde escribe a propósito Earnest y no Ernest. En fin…).
Tiger, tiger, burning bright
In the forests of the night
Inicia Waldo, con unos versos que yo le leí.
A su vez Pompi me los había recitado a mí en South Bank una tarde de primavera, o al menos así lo recordaba yo.
Como es costumbre de nuestros lectores, en vez de dejar sus impresiones en el blog, Pompi me llama por teléfono y me dice que los versos que ella había aprendido en el colegio (inglés, en Richmond, a metros de la casa de Turner sobre el Thames) decían
Tiger, tiger, burning eyes
In the middle of the night
Pompi, luego, me recitó de memoria el poema completo, no había otras diferencias que esas dos palabras.
Vamos a internet y le preguntamos a Google por esta segunda versión (la que originó todo) 2,690 resultados –no es un mal número- pero ninguno hace referencia a los ojos o a las medianoches, todos perseveran en bosques y brillos de fuego.
Extraño.
El jueves comí con Quety en Azul Profundo. Tenía puesta una camisa colorada –Quety se esfuerza en corregirme diciendo que es roja- sea como fuere siempre le digo que ella le sienta muy bien al rojo, ella lo precede e ilumina. Había leído con interés los últimos artículos de Lapicerápices y me trajo el libro de Norman Thomas Di Giovanni La lección del Maestro, donde cuenta su experiencia de trabajo con Borges a mediado de los años sesenta, cuando juntos tradujeron lo más importante de su obra al inglés. Tuve la precaución de enfermarme y así poder leerlo de un tirón calentita en la cama.
Copio
“…A quien escribe, la preocupación por el estilo le implica una lenta y minuciosa búsqueda que ajuste los significados a los sonidos que lleva dando vueltas en la cabeza (dado que la buena prosa se escribe con el oído, la música precede al significado)…”
“…Una traducción como cualquier otra forma de escritura, siempre puede mejorar, más aún, puede mejorar la versión original…”
Blake escribe sus versos famosos, Pompi aprende una versión en el College y luego la comparte conmigo, muchos años después en Londres. Yo lo inicio a Waldo, él los hace suyos, tiempo después los emplea como epígrafe, para ello va a Internet y encuentra la versión original, Pompi lo lee, cree haber identificado un error y cuando vamos a verificarlo, no había tal, aunque su cuaderno de clase persistía en la versión infantil que ella nunca olvidó.
La música precede al significado. Una traducción, puede mejorar al original.
Porque no pensar entonces que hay un cielo platónico de poesías, donde habitan todos los originales, modelos que son pura música, tono, tensión y estilo. De algún modo versiones degradadas nos van llegando y unos y otros, como podemos, las vamos traduciendo e inducimos cambios mínimos. Traducir es traducirse, vaya saber qué ojos azules o castaños o profundos o inquisidores estaban perturbando a la teacher de Pompi, a que medianoche quería volver. La música es la misma, las necesidades, otras.
Alicia Lis, 31 de Agosto
jueves, 19 de agosto de 2010
43. Sobre listas y libros
Es cierto, Waldo tiene una mesa de libros en vez de una mesa de luz. Toda una declaración de principios.
El primer libro que cita es El Túnel de Sábato. Es falso, ese libro no es parte de la mesa, jamás lo vi allí (aunque sólo el inicio ya tiene mérito suficiente para ser incluido en esa construcción “…Basta con decir que soy Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne…”).
Sobre Héroes y Tumbas ocupa ese lugar. Ese es el texto iniciático de Waldo, él –quizá como todo adolescente que lo leyó- pasó en algún momento por el mismo desconcierto que su protagonista ¿Por qué no lo menciona, entonces? Paradójicamente, por cuestiones literarias. Waldo enumera sus preferencias y allí está el inevitable Dioses, Tumbas y Sabios de Ceram. En una lista, citar ambos títulos, genera confusión y cacofonía (palabra cacofónica por excelencia). Entonces elige El Túnel, la primera novela de Sábato -escrita en un rancho sin luz en las sierras de Córdoba- como inicio de la serie. Remplaza la luz de la mesa por algo que remite a oscuridad tanto en el producto final como en el proceso de su creación. Otra declaración de principios.
¿Cómo llega Waldo a interesarse por Dioses, Tumbas y Sabios? A mediado de los años ochenta, yo le conté algo que no constaba ni en reseñas periodísticas ni en reportaje alguno. Mi fuente era quizá la fuente más confiable. Sábato había titulado Sobre Héroes y Tumbas, por los ecos que producía en su cabeza el libro de Ceram Dioses, Tumbas y Sabios, casi un anagrama.
Con Waldo devoramos ese texto y lo regalamos en sucesivos cumpleaños. Cuenta cómo se descubrió Troya siguiendo la lectura de la Ilíada; el Valle de los Reyes yendo tras el rastro de familias de contrabandistas de varias generaciones; de Pompeya – congelada en su momento histórico por los gases y lava del Vesubio- de Nínive y Babilonia, de Machu Pichu y Copán en Honduras, de la piedra de Rosetta y de Champollion, el hombre que develó el misterio de los jeroglíficos.
Si a la lectura de Ceram le sumamos nuestro respeto incondicional por el doctor Indiana Jones, sólo nuestra raíz clase-mediera (madre de todos los miedos) pudo haberse interpuesto para que no abrazáramos la causa de la arqueología, aunque nos hemos pasado la vida recorriendo –felices- esos potreros regados de piedras llamados sitios.
Recuerdo que Waldo en esa época fue contratado por la multinacional Cargill para dar unas charlas sobre Creatividad en Honduras. Eran dos sesiones separadas por un intervalo de una semana. Waldo llegó a la caliente y húmeda San Pedro Sula (los locales le dicen San Pedro Sauna) y apenas saliendo del avión sintió sobre la cara el calor de un lanzallamas; hizo los trámites de migración en un galpón de cinc y por calles polvorientas y finales llegó a su hotel. El libro que leía era Dioses, Tumbas y Sabios y andaba más o menos por la mitad. Waldo sentía que respiraba en la atmósfera de Saturno. De inmediato, había decidido que la semana intermedia la pasaría en New York.
Allí, una de sus primeras visitas fue al Museo de Ciencias Naturales y una de las primeras cosas que le llamó la atención era una pequeña maqueta de la única escalera ritual donde cada escalón es una larga fila de jeroglíficos. La escalera se asienta sobre la pendiente de una colina en Honduras, eran las ruinas de Copan, coincidía con el capítulo que estaba iniciando y era lo que se había perdido de visitar cuando decidió venir a New York. En vez de subir, peldaño a peldaño por la monumental escalera, contemplaba embelesado y –muy- decepcionado la reconstrucción de no más de cincuenta centímetros de alto. Estaba furioso consigo mismo, nunca se lo perdonó.
Años después cuando yo vivía en Costa Rica y estaba a cargo también de las operaciones en los otros países de Centroamérica, mi jefe brasilero -ex oficial de marina- decidió visitarme y fijó Honduras como lugar de encuentro. Guillermo agradecido. Para agasajarlo contraté un helicóptero (dos meses después de mi viaje, se perdió en la selva para siempre) y volamos por el país hasta Copán. A diferencia de otros sitios arqueológicos, Copán es muy poco visitado, sobrevolamos las ruinas (que tienen muy poco de ruinas) y aterrizamos en un valle lindero. Casi en soledad cruzamos la plaza , la cancha de pelota, entramos a los templos construidos en las alturas y finalmente dimos con la escalera ritual que Waldo perdió. Círculo a punto de cerrarse.
Si en vez de mi, fuera Hercule Poirot, podría decir algo así cómo… Waldo inicia su texto con una cita en inglés, a sabiendas que Alicia recordaría que fue ella la que lo introdujo en esos versos evitando la cacofonía de las traducciones españolas. Y esa cita es a su vez, la clave para interpretar la sustitución de un libro de Sábato por otro, que sólo yo (perdón por el momento de omnipotencia) podía develar… Todo este mecanismo, seguramente fue urdido por Waldo para rescatarnos de la pirámide de pañales bajo la cual estamos sepultados. Círculo cerrado.
A Waldo, in memoriam.
Guillermo García Avogadro, 19 de Agosto
martes, 17 de agosto de 2010
42. Supraficial
¿Mi amigo Waldo inicia su última entrada con los versos de William Blake sobre el tigre, para decir de sí mismo que es agudo y punzante (tigre que viene del iraní quiere decir exactamente eso)? Ay, Waldo… podrías ser más sutil, please.
Te recuerdo que cuando tu inglés no pasaba de I am a boy, you are a pencil; yo te leí esos versos del original, para que pudieras intuir -si no entender- porqué habían encendido el amor de Borges por los tigres (todos los amores de Borges comienzan con una cita literaria).
Vos leías
¡Tigre! ¡Tigre! luz llameante
En los bosques de la noche,
¿Qué ojo o mano inmortal
Pudo idear tu terrible simetría?
Donde se había escrito
Tiger! Tiger! Burning bright
In the forests of the night,
What immortal hand or eye
Could frame thy fearful symmetry?
O bien
¿En qué distantes abismos, en qué cielos,
Ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse? ¿Y qué mano
Osó tomar ese fuego?
En lugar de
In what distant deeps or skies
Burn the fire of thine eyes?
On what wings dare he aspire?
What the hand dare seize the fire?
En la poesía, la sonoridad es lo que el color a la pintura: siempre está por encima de la forma y el contenido. Cuando la poesía viene, viene con su propio ritmo, tono y melodía. Cada línea es dictada para una lengua y traducirla es traicionarla. Creo que si Blake hubiera escrito The Tiger en español, habría escrito otra cosa, porque la materia real para dibujar el tigre (las palabras) son esencialmente otras. Dos palabras pueden decir lo mismo de una tercera, pero nosotros lo vamos a percibir y anotar de modo diverso (no es lo mismo el efecto de Bright sobre mí que el de Brillante. Bright es como un estallido, Brillante como un lento amanecer). Un poeta no traduce, empieza siempre de nuevo y el tema aparece por la elección de las palabras que lo van construyendo. A lo mejor no hubiera sido un tigre el objeto del verso, quizá sí un rítmico yacaré.
Waldo no podía leer The Tiger, porque leía un monstruoso Tigre.
Waldito querido ¿Es esto lo que esperabas de mí?
Blake fue dejando la poesía por el grabado y la pintura.
La pintura no requiere intérpretes, es universal. Simultánea y no sucesiva (aunque el ojo se tome su tiempo para recorrer la tela). La pintura es tómame o déjame ya. Así soy yo, Waldo, sin hubieras, el hubiera es un tiempo de verbo que sólo puede conjugarse en la literatura fantástica.
Sin rencores,
Alicia Lis, 17 de Agosto
jueves, 12 de agosto de 2010
41. Un poco más de piel
In the forests of the night
William Blake
Tengo los nervios como agujas de crochet. Me levanto para ir al baño, son las dos de la madrugada. Piso un charco (mis canillas están sufriendo una perdida irremediable). Vuelvo a la cama con una media mojada, la sensación de asco está entre los Top Ten de los ascos domésticos. No veo la hora de irme a Italia, faltan pocos días. Saco la note-book que tengo debajo de la cama. Entro a Lapicerapices, no puedo creer lo que leo: príncipes azules, enfermedades infantiles, amores eternos ¡Sólo falta una apología de Barney! Pensar que invité a participar en el proyecto a Guillermo y Alicia porque eran mundanos, divertidos, educados, ocurrentes e informados… y ahí los tienen encerrados en un micro-cosmos de susurrantes nubes de gasa rosa. Guillermo escribió en su última entrada El amor es un fino bordado de ilusiones… y ni siquiera recuerda de donde viene, ni en qué conjunto de ideas se inscribe la frase.
Mi mesa de luz, es desde hace años, un cubo de 40 cm. de lado formado por libros sólidos y fundacionales. Están El Túnel; las obras completas de Shakespeare en papel biblia; Ficciones; El Padrino; Los Descubridores; Tumbas, Héroes y Sabios; Seis Personajes en Busca de un Autor; Facundo; un estudio sobre la obra de Magritte; una biografía de Van Gogh; Cien años de Soledad; Los Evangelios Apócrifos, La Piedra Lunar, La Tía Julia y el Escribidor; El Cerebro de Brocca; Moby Dick; Moisés y la Religión Monoteísta; Tom Sawyer; La Interpretación de los Sueños; Oliver Twist; Seis Meses con una Mujer de Cierta Edad; La Voluntad; Los Siete Locos; El Hombre Contra el Estado y los tres tomos del Diccionario Filosófico de Voltaire.
Los dos últimos (El Hombre Contra el Estado de Spencer y el Diccionario Filosófico de Voltaire) fueron regalos de sendos puestos de venta de papas (uno en Palermo y otro en Necochea). Los rescaté de la pila de diarios esperando ser usados para envolver (seguramente fueron mezclados de contrabando para aumentar el peso de los kilos de papel comprados por el papero). Todo me debe haber costado menos que una tortilla a la española servida en Herman (típica cervecería alemana, propiedad de los hermanos López).
Voltaire, sólo tres anotaciones:
1. fue articulista (literatura y filosofía) de la Encyclopédie, ese esfuerzo titánico (17 volúmenes de texto, 11 de laminas y 7 de suplementos) para ampliar las fuentes del conocimiento (la obra, como corresponde, fue parte del Índice de Libros Prohibidos por la Iglesia). Creo que nunca nadie cuando enseña esto en el colegio, le da la dimensión que tuvo. Sólo queda como una descripción del momento cultural previo a la revolución francesa. Todo empieza y termina –simplemente- con D’Alembert, Diderot y Voltaire redactaron la Enciclopedia (¡?)…casi lo mismo que subir un video tomado con el celular a U-Tube.
2. Escribió sobre todo en más de cuarenta y cinco títulos. En tiempos donde la monarquía empezaba a no ser muy bien vista, lo llamaban, cariñosamente, El Rey Voltaire.
3. El día de su muerte, la muchedumbre que acompañaba el cortejo quitó los caballos de sus arneses, tomó esos lugares y así lo condujeron hasta la tumba.
Abro el tomo I del Diccionario Filosófico y busco la palabra amor. Leo ”…Se llama falsamente amor al capricho de algunos días, a una fantasía novelesca, a un gusto que sigue a un rápido disgusto, se da ese nombre a una multitud de quimeras. El amor es una tela que borda la imaginación. ¿Quieres formarte una idea de lo que es el amor? Mira los gorriones de tu jardín, observa el toro que se acerca a la vaca, y al soberbio caballo que dos criados llevan hasta la yegua, presta atención a la chispa de sus ojos, oye sus relinchos, sus orejas tiesas, la boca que se abre nerviosamente. Pero no les envidies, porque debes comprender las ventajas de la naturaleza humana, que compensa en el amor todas las que la naturaleza concedió a los animales: fuerza, ligereza, belleza y rapidez. La mayor parte de los animales que se emparejan, disfrutan sólo en un sentido, y cuando satisfacen su apetito termina su amor. Ningún animal, excepto el hombre, siente que algo pasa en su corazón, a la vez que su cuerpo se estremece. Los hombres que recibieron el don de perfeccionar todo lo que la naturaleza les concedió, también perfeccionaron el amor, pero si bien nosotros disfrutamos placeres que aquellos desconocen, sufrimos pesares de los que las bestias no tienen la menor idea…”.
De aquí Guillermo tomó prestado El amor es una tela que borda la imaginación. Si Voltaire se levantara de la tumba y viera que mi amigo lo usa para ilustrar los amores (perdón, el amor) de Paulita se pega un tiro y vuelve rápido a las entrañas de la tierra.
Anotación final. Me encantan los escritores iluministas, ensalzan a la diosa razón en todo momento, pero en cada párrafo se les escapa, se les filtra, no pueden evitar su apego a lo terrenal, a lo visceral. Leen de todo, escriben mucho pero siempre están necesitados de un poco más de piel.
Waldo Williams, 12 de agosto
jueves, 5 de agosto de 2010
40. Sala Jirafita
En ese entonces, Alicia objetó mi planteo diciendo que nunca la sexualidad es enteramente física ni lo intelectual completamente descarnado. A lo que seguramente le conteste que si Oscar Wilde no hubiera sido gay, jamás hubiera podido escribir lo que escribió, porque siempre hubiera tenido al lado una mujer tomándose todo al pie de la letra. No mucho más que eso. Creo que me llevó más tiempo poner en palabras este recuerdo, que la duración real de aquella charla.
Lo que me llama la atención (y cuando leí el título Todas las Mujeres son Sonámbulas pensé que sobre eso versaría la entrada) es que Alicia no mencionara la historia de Paula, que le conté esa misma tarde.
Paula Mazarelli en los años noventa era secretaria de Horacio Quirós, Director de Recursos Humanos de la multi-nacional Cargil. Paula tenía cinco hermanas y todas eran sonámbulas. Por las noches se despertaban al mismo tiempo y jugaban a la maestra o a Amo y Señor, según iba pasando el tiempo. Lo curioso es que era un sonambulismo de grupo, operaba sí y sólo sí todas las hermanas dormían juntas. Para no perder el hábito (ya casadas, algunas con hijos) se juntaban a dormir una vez al año. Desconozco a que jugaban en esa última época.
Su quinta parte de sonambulismo me recordaba los cuentos de Hoffman. Algo tan maravilloso que siempre quedará dentro del lado de lo insólito, alejado de la vida cotidiana y por lo tanto no mucho más que una anécdota de vitrina.
Lo realmente asombroso de Paula es que el novio de jardín de infantes se convirtió años más tardes en su marido ¡Sin interrumpir jamás el romance! No le creí. Me trajo una foto de la “sala Jirafita” donde los dos están dándose tímidamente la mano con cara cómplice, mientras que el resto -de pintorcitos azules- miran desangeladamente a la cámara. Releo el párrafo y me arrepiento de haber escrito en itálica el novio, haciendo justicia se merece un El Novio.
Me pregunto si en este caso la tipología de Alicia es válida, si permanecieron siempre en el mismo cuadrante o se fueron moviendo acompasadamente según pasaban los años ¿Cómo manejaron la tensión cercanía-distancia en cada etapa evolutiva (es fácil pasarse toda la tarde juntos jugando al papá y la mamá, cuando se tiene cuatro, pero la presión grupal no permite hacer lo mismo a los diez…)? ¿Cómo manejaron la tensión sexual (que siempre está presente. Ver Freud, Sexualidad infantil)? ¿Cómo manejaron cada transición? ¿Hubo transiciones?
Siempre fui demasiado prudente, nunca le hice a Pauli estas preguntas, los interrogantes me acompañaran siempre.
Si el amor es un fino bordado de ilusiones ¿Cómo resiste a la áspera realidad de todos los días? ¿Para que el amor sea eterno, habría que rescatarlo de lo cotidiano? ¿Convertirlo en un amor imposible? ¿Los únicos amores verdaderos serán los amores imposibles? ¿Será el caso de Pauli, la siempre conveniente excepción que confirma la regla? ¿Cuántas más Paulis conocen? ¿Qué Woody Allen y Mia Farrow vivieran en pisos diferentes, ayudó a sostener o a destruir la pareja? ¿Deberíamos proponer el retorno de las camas gemelas? ¿Deberíamos obligar por ley que todos los jardines infantes tengan una “sala Jirafita”?
No sé cómo llegue hasta aquí, pero ya saben, la regla del Blog es “escribir sin corregir, ni volver atrás”. Quizá un Head-hunter afiebrado me ofrezca ahora la gerencia de redacción de Cosmo (politan).
Guillermo García Avogadro, 5 de Agosto
martes, 3 de agosto de 2010
39. Sólo dos estaciones
Moquito, moco, resfrío, muy-muy-resfriado, tos, fiebre, un virus, gripe, otitis, garganta coloradita, faringitis, laringitis, faringo-laringitis, obstrucción, bronco espasmo, bronqueolitis. Las pasé todas.
Llamás a la pediatra, no-te-atiende, da-ocupado, no te-atiende. Te atiende (la secretaria): no te puedo pasar, Julia está a full, el consultorio está lleno de sobe-turnos. Insistís. Bueno, te paso. Se escucha un chico llorar, los tuyos también lloran y se te cuelgan. Le explicas que los tenés con mocos y tos y no sabés si te escuchó, sentís que te contesta cualquier cosa, entendés la mitad, agradecés y cortás.
Al Centro de Salud de Nordelta no vas ni loca, el estacionamiento al aire libre (y a los cuatro vientos) ya es caldo (puchero, locro) de cultivo de cuanto virus circula por los colegios de la zona ¡Imaginate la sala de espera!
Llamás médico a domicilio. Hay demoras, señora ¿Cuánto? No menos de cuatro horas. Esperás y esperás. Llega cuando estás cambiando un pañal o lograste meterles la primera cuchara de sopa en la boca ¿Quiere pasar a lavarse las manos, doctor?
El médico indica: quedarse adentro, hacer un hisopado para salir de dudas, nebulizaciones con agua destilada y Ventolín tres veces por días, si lo siente un poco obstruido cambiarle el Ventolín por Budesonide; Flixonase por la mañana y por la noche (descongestiona) dos puff de Flixotide (preventivos) y dos de Combivent mientras tenga tos seca, de perro. Airear, airear (sí, aunque viva en el medio del campo y afuera nieve) un toque de Hipersol antes de las comidas (para limpiar ¿Vio?) Humidificar (la calefacción seca el ambiente) mucho lavado de manos, mucho. Vapor, baños de vapor (es lo mejor señora) y si hay fiebre: Ibupirac (pero no más de tres veces por día, si la fiebre no baja, puede hacerle bañitos con agua fresca) además Amoxidal cada seis horas (siempre alguno le cae a la madrugada, y sí…) si vomita, que conociendo el paciente lo va a hacer: Taural (evitemos la acidez…) aspiración de mocos… quinesiología (se lo recomiendo eso le afloja todo). Usted evalúe y que la vuelvan a visitar en dos días, todos los chicos de Buenos Aires están igual, si ve que empeora, que se le hunde el pecho o se pone taquipnético llévelo a una guardia para que le hagan una plaquita…pero están bárbaros los chicos… ¿Cuánto tienen? ¿Mamá, necesitás recetas de algo o tenés?... ¿Me pasás los carnets?
Llama una abuela, la otra, te dan consejos divergentes. No estás de acuerdo con ninguna, querés que te vengan a dar una mano pero no querés que vengan. Estás a punto de volverte loca.
Memorizar las combinaciones, secuencias, dosis, preparados y precauciones.
¿Agua destilada con Ventolín? (¿Cuántas gotas cada cuántos cm3? ¿Cuál es la diferencia entre cm3 y mm.? ¿Dónde quedaron las recetas? ¿Cómo mido? ¿Vieron mis anteojos?)… Agitar antes de dar el puff de Flixotide (abre los bronquios) dejar pasar un rato (¿Un minuto, tres…? ¿Cuánto me dijo? ¿Me dijo?) Agitar y puff de Combivent (así entra mejor, esa es la secuencia). Preparar el Amoxidal: mezclar el polvo en agua asegurando las cantidades y mezclando sin que se hagan grumos (¡Yo que soy incapaz de hacer una choco-torta!). ¿Cuándo vence este remedio? ¿Alguien lee algo? Acá dice que puede producir visión doble y alucinaciones… no será mucho por un resfrío… Luchar con las nebulizaciones (¡Hijos! ¿Por qué tanta resistencia? ¿Por qué?) ¡No te digo: se rompió el termómetro! ¡Limpien, limpien, el mercurio es re-tóxico! ¡Cuidado con los vidrios, se los están comiendo! Poner el despertador a las tres menos cuarto e ir semi-dormida sin volcar con la cucharita desde la heladera hasta la boca… ¿Quién inventó los baños de vapor? ¿Qué universidad americana asegura que son tan efectivos? ¿Quién?... Señora, Belén vomitó… Y, y volver a empezar (se te contagió un hermano…y luego otro…) Y, y…un medico ahí ¡Para mí!
Antes me gustaba el invierno. Luego el año empezó a tener sólo dos estaciones: verano y chicos-enfermos. Una estación larga y atemorizante, la otra corta y abnegada (dejé de pensar adonde me gustaba ir de vacaciones, para pronosticar dónde la pasarían mejor ellos. Las vacaciones dejaron de ser mis para ser vuestras).
Los chicos se están poniendo grandes y ya no lucho tanto con mantener todos los cuartos a 26 grados, ni a taparlos veinte veces en la noche, ni volverle a poner la medias una y otra vez (no puedo entender cómo hacen para sacárselas dormidos). La reclusión es menos estricta y la capa de polars se la ponen solos aunque cada vez se resisten más a los gorros y bufandas (tendrían que habérselo cruzado, como yo, a Iván de Pineda, ayer en Paseo Alcorta, encasquetado dentro de un gorro de lana azul hasta las orejas, con la calefacción –técnica y humana- a full).
El tiempo pasa y ahora que empiezo a tener más tiempo, no sé que voy hacer. Debería mudarme a Calafate, no puedo evitar ser una madre sobreprotectora (y capitalista): si no tengo un mercado, me lo tengo que inventar.
Alicia Lis, 3 de Agosto.