Moquito, moco, resfrío, muy-muy-resfriado, tos, fiebre, un virus, gripe, otitis, garganta coloradita, faringitis, laringitis, faringo-laringitis, obstrucción, bronco espasmo, bronqueolitis. Las pasé todas.
Llamás a la pediatra, no-te-atiende, da-ocupado, no te-atiende. Te atiende (la secretaria): no te puedo pasar, Julia está a full, el consultorio está lleno de sobe-turnos. Insistís. Bueno, te paso. Se escucha un chico llorar, los tuyos también lloran y se te cuelgan. Le explicas que los tenés con mocos y tos y no sabés si te escuchó, sentís que te contesta cualquier cosa, entendés la mitad, agradecés y cortás.
Al Centro de Salud de Nordelta no vas ni loca, el estacionamiento al aire libre (y a los cuatro vientos) ya es caldo (puchero, locro) de cultivo de cuanto virus circula por los colegios de la zona ¡Imaginate la sala de espera!
Llamás médico a domicilio. Hay demoras, señora ¿Cuánto? No menos de cuatro horas. Esperás y esperás. Llega cuando estás cambiando un pañal o lograste meterles la primera cuchara de sopa en la boca ¿Quiere pasar a lavarse las manos, doctor?
El médico indica: quedarse adentro, hacer un hisopado para salir de dudas, nebulizaciones con agua destilada y Ventolín tres veces por días, si lo siente un poco obstruido cambiarle el Ventolín por Budesonide; Flixonase por la mañana y por la noche (descongestiona) dos puff de Flixotide (preventivos) y dos de Combivent mientras tenga tos seca, de perro. Airear, airear (sí, aunque viva en el medio del campo y afuera nieve) un toque de Hipersol antes de las comidas (para limpiar ¿Vio?) Humidificar (la calefacción seca el ambiente) mucho lavado de manos, mucho. Vapor, baños de vapor (es lo mejor señora) y si hay fiebre: Ibupirac (pero no más de tres veces por día, si la fiebre no baja, puede hacerle bañitos con agua fresca) además Amoxidal cada seis horas (siempre alguno le cae a la madrugada, y sí…) si vomita, que conociendo el paciente lo va a hacer: Taural (evitemos la acidez…) aspiración de mocos… quinesiología (se lo recomiendo eso le afloja todo). Usted evalúe y que la vuelvan a visitar en dos días, todos los chicos de Buenos Aires están igual, si ve que empeora, que se le hunde el pecho o se pone taquipnético llévelo a una guardia para que le hagan una plaquita…pero están bárbaros los chicos… ¿Cuánto tienen? ¿Mamá, necesitás recetas de algo o tenés?... ¿Me pasás los carnets?
Llama una abuela, la otra, te dan consejos divergentes. No estás de acuerdo con ninguna, querés que te vengan a dar una mano pero no querés que vengan. Estás a punto de volverte loca.
Memorizar las combinaciones, secuencias, dosis, preparados y precauciones.
¿Agua destilada con Ventolín? (¿Cuántas gotas cada cuántos cm3? ¿Cuál es la diferencia entre cm3 y mm.? ¿Dónde quedaron las recetas? ¿Cómo mido? ¿Vieron mis anteojos?)… Agitar antes de dar el puff de Flixotide (abre los bronquios) dejar pasar un rato (¿Un minuto, tres…? ¿Cuánto me dijo? ¿Me dijo?) Agitar y puff de Combivent (así entra mejor, esa es la secuencia). Preparar el Amoxidal: mezclar el polvo en agua asegurando las cantidades y mezclando sin que se hagan grumos (¡Yo que soy incapaz de hacer una choco-torta!). ¿Cuándo vence este remedio? ¿Alguien lee algo? Acá dice que puede producir visión doble y alucinaciones… no será mucho por un resfrío… Luchar con las nebulizaciones (¡Hijos! ¿Por qué tanta resistencia? ¿Por qué?) ¡No te digo: se rompió el termómetro! ¡Limpien, limpien, el mercurio es re-tóxico! ¡Cuidado con los vidrios, se los están comiendo! Poner el despertador a las tres menos cuarto e ir semi-dormida sin volcar con la cucharita desde la heladera hasta la boca… ¿Quién inventó los baños de vapor? ¿Qué universidad americana asegura que son tan efectivos? ¿Quién?... Señora, Belén vomitó… Y, y volver a empezar (se te contagió un hermano…y luego otro…) Y, y…un medico ahí ¡Para mí!
Antes me gustaba el invierno. Luego el año empezó a tener sólo dos estaciones: verano y chicos-enfermos. Una estación larga y atemorizante, la otra corta y abnegada (dejé de pensar adonde me gustaba ir de vacaciones, para pronosticar dónde la pasarían mejor ellos. Las vacaciones dejaron de ser mis para ser vuestras).
Los chicos se están poniendo grandes y ya no lucho tanto con mantener todos los cuartos a 26 grados, ni a taparlos veinte veces en la noche, ni volverle a poner la medias una y otra vez (no puedo entender cómo hacen para sacárselas dormidos). La reclusión es menos estricta y la capa de polars se la ponen solos aunque cada vez se resisten más a los gorros y bufandas (tendrían que habérselo cruzado, como yo, a Iván de Pineda, ayer en Paseo Alcorta, encasquetado dentro de un gorro de lana azul hasta las orejas, con la calefacción –técnica y humana- a full).
El tiempo pasa y ahora que empiezo a tener más tiempo, no sé que voy hacer. Debería mudarme a Calafate, no puedo evitar ser una madre sobreprotectora (y capitalista): si no tengo un mercado, me lo tengo que inventar.
Alicia Lis, 3 de Agosto.
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