Nota. Este artículo es parte de una serie, cuya primera entrada es la 96, del martes 10 de enero.
Siena. El hotel está en la calle Via del Pittori (Calle de los Pintores… en nuestro país hubiera sido avenida Regimiento Patricios…). Anoche hablé con los chicos, como si nunca me hubiera ido. Bien ¿O mal? No sé. Luego le pasaron el teléfono a Rebeca de Winter, hoy los llevará al museo de Leonardo, le sorprende como se manejan en italiano ¿No entiendo por qué? Son mis hijos.
Habíamos llegado tarde, check-in y cada paisano a su rancho. Lexotanil y agua San Pellegrino, nada memorable.
Hoy basta de jean y botas y campera de cuero de rinoceronte. Elijo un vestido de lana de Donna Karam (soft-yellow Provenza). Me voy a helar, recurro –como mamá- a la camisetita debajo…uuuuh ¡Qué sexy!... Botitas de Manolo Blahnik (modelo Imbelita de la serie Cervantes. Estreno) y saquito bordeaux con pasamanería de La Oveja Negra. Pelo bien cepillado (100 veces de cada lado) y echarpe de seda y alpaca tejida al crochet. Nada de pintura, apenas un poquito de base y brillo en los labios. Mi nombre es Lis, Alicia Lis.
* * *
Enrico me mira y no puede disimular la pregunta que se hace ¿Dónde quedo la niñera renguita? Caminamos Siena uno al lado del otro. Creo que Florencia tiene demasiada prensa, entiendo que una es renacentista y la otra medieval, que la cantidad de obras de arte que hay en ésta y aquella no se pueden comparar… pero desde la plaza hasta la catedral, Siena gana fácil.
Según la guía Fodors, la catedral es la iglesia gótica más imponente de Italia. No sé, pero entrar mete miedo, su interior completamente a rayas, como una cebra fuera de escala; pisos de mármol que relatan a modo de enormes cuadros escenas fuertes del tipo La matanza de los inocentes con chicos muertos por todos lados. Por encima de los arcos de las naves, casi a cuarenta metros, una al lado de la otra, cabezas de decenas de papas, obispos y amigos de lo sacro que te clavan los ojos desde las alturas. Extraño lugar dónde, paradójicamente, es difícil salir a menos que uno se lo proponga firmemente. Hay que sacarse a la rastra de ahí dentro.
Entramos a la Piazza del Campo, está muy, muy inclinada, Siena está construida sobre una colina y nadie hizo nada para evitarlo. Divina, rosada y desierta en este invierno.
Miramos la torre Mangia, increíblemente alta. Mirada cómplice. Penso che la principessa non è ancora pienamente recuperato. Y yo que soy muy respuetosa de la opinión médica, doy mi conformidad y me dejo llevar como si fuera Campanita, mi personaje favorito de todos los tiempos. Desde arriba ver las calles que suben y bajan, espiraladas alrededor de la plaza da vértigo y no lo digo metafóricamente, toda la ciudad me daba vueltas y Enrico tuvo que sostenerme firme por el talle y yo Gracias, Enrico Salvatore.
- No me llame así por favor, díagme solo Enrico.
- E perché? Pregunto.
- Tiene musicalidad, sí, mi padre tenía razón... silencio largo. Hace unos años, en cable, a tarda notte, di por casualidad con la película que él había visto... El protagonista no era ni Redford ni De Niro era Dustin Hoffman, rengo, asmático, sucio, hambriento, miserable, Enrico Salvatore Rico, Ratso le decían y era un estafador y tratante de blancas... Midnight Cowboy... Nunca se lo perdoné. No sé si fue de bestia, o... non lo so, non lo so...
Luego nos perderíamos por las calles y los colores verde esmeralda y durazno y llegaríamos a la iglesia de San Francisco, enorme nave –románica, creo yo- completamente oscura y vacía. Detrás mío, Enrico pone sus manos sobre mis hombros, como tomando distancia, en la primaria. Vitrales de San Francisco frente al Papa. Yo digo “a mi de chica tampoco me gustaba Alicia, me recordaba mucho al cuento, a la sobrevalorada Alice ¿Por qué no Alejandra, Inés o Cecilia? Me hacía llamar Lucía... como la santa patrona de la vista... simpre me preocupó el tema de ver, de la ceguera... de Dios, de la visión de Dios, que todo lo ve, en todo momento ¿Omnipresente?que está en todos lados, que nada escapa a su mirada “
Dios no es, dice Enrico. Los padres de la iglesia intentando definirlo, llevaban a grado superlativo las potencialidades humanas... si yo sé algo, un poco...El lo sabe todo, es omnisciente... si yo puedo hacer ciertas cosas, Dios puede hacrelo todo es omnipotente... Pero Dios no tiene nada que ver con lo humano, nada, es incomprensible, es ota cosa, Dios es lo que no es.
Apenas si escuchaba. Apenas... “Si prega di tenere a me. Ho molto freddo. Molto..” digo y entonces me abraza y nos quedamos abrazados en silencio hasta que él dice ¿De chica le gustaba Peter Pan? Y yo pienso ¿Cómo lo hace? y el sabrá, lo sé, que me estoy preguntando exactamente eso.
Alicia Lis, Siena, 30 de Enero 2012
lunes, 30 de enero de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario