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jueves, 8 de julio de 2010

31. Varios desórdenes

En los Diálogos de Exiliados, Brecht presenta a dos amigos de paso en un bar de estación. Uno de ellos dice: «Esta cerveza no es una cerveza. Pero eso queda compensado por el hecho de que este cigarro tampoco es un cigarro. Si la cerveza no fuera una cerveza pero el cigarro fuera un cigarro, todo iría mal. »
Así, el orden se establece con la compensación armoniosa de varios desórdenes.

* * * *

Alicia dice en su entrada del domingo 4 de julio:

“…A todos nos hace bien que al menos una vez nos dejen, nos abandonen, que nos hagan sentir que tuvimos todo, todo lo que queríamos y que lo perdimos. Para siempre.
...Es tan necesaria la ilusión de que existe alguien que alguna vez nos va a completar perfectamente… Esta ilusión sólo la tienen los que han sido abandonados en el momento justo…”

Alicia en sesenta y dos palabras resume muchas –pero muchas- hojas de Brecht y Winnicott.

Ella termina su párrafo -con apariencia de revista del corazón- con la frase “… Esta ilusión sólo la tienen los que han sido abandonados en el momento justo…”.
Momento Justo
es la clave. Ella sabe o intuye que la desilusión va a sobrevenir, que sólo es cuestión de tiempo, que los afortunados son los que fueron abandonados antes de que pase lo inevitable, casi como el que muere durante el sueño. Alicia es romántica pero no ciega.

La ilusión es un error de interpretación.
Si bien las ilusiones distorsionan la realidad, son compartidas por la mayoría de nosotros. Todos, en algún momento, hacemos lo imposible por alimentar nuestras ilusiones. Alicia sabe que no existe nadie que la complete pero no se da por vencida.

Alicia elige (¿elige?) vivir en un mundo donde Brecht es Dios y el orden se establece con la compensación armoniosa de varios desórdenes.

Yo, aún siendo varón, soy del mismo club de Quety, el de las “las nunca abandonadas”.
Alicia, no es universal la necesidad de tener un compañero en la vida. No todos tenemos el sentimiento de que otro “nos completa”.
A mí me encanta estar solo. Yo nunca me aburro, nunca me deprimo, nunca me alcanza el tiempo para hacer todo lo que tengo ganas de hacer.
De modo que no siento una falta al no estar con otro.
Simplemente, cada tanto, alguien muy especial pasa por mi vida, alguien tan valioso para mí como para sacarme un tiempo de este lugar de unicidad y completud. Y después de un tiempo, vuelvo allí, con la felicidad de haber vivido algo bueno, y de volver a mi lugar preferido, a mi mundo feliz.
Alicia, yo no busco algo que no tengo, ilusionado. Disfruto de esta vida, que es mi elección, tal cual es.

Sin embargo, Alicia -antes de terminar- creo que tengo que corregirme de algo, todos vivimos en un mundo donde Brecht es Dios y el orden se establece con la compensación armoniosa de varios desórdenes.

Waldo Williams, 8 de Julio

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