Cómo parecer culto. Frases plagiadas para ser repetidas en público. Analogías y paradojas. Críticas en borrador. Asuntos internos: disputas legendarias por temas que le interesan sólo a los autores. Oia thoughts! Crónica de viajes. Reflexiones para llamar la atención. Nostalgia. Homenaje a nuestros amigos. Citas apócrifas. Blanco y negro, algo de sepia, nada de color. Estrategia de nicho. Redefiniciones. Aclaraciones marginales. Notas al pie de página. Deja vu. Auto-ayuda. Automatismo.



viernes, 9 de julio de 2010

32. ¡Dios de los altares!

Soy Alicia Lis, tengo 48 años (pero no me dan más de 39) nací en Callao y Juncal, católica (como la reina) y leonina (como Madonna) size M, dicen –dicen- que me parezco a Gwyneth Paltrow, Oftalmóloga (nunca ejercí) viuda desde el 2003, madre de siete hijos (no le pedí al presidente que fuera padrino de ninguno) vivo de rentas, lectora curiosa, adicta al cine, me encantan los cocktails y la ropa cosida a mano; una tarada para muchos, la mejor compañía para pocos. Soy muchas, pero muchas cosas, pero por sobre todo, soy romaaaantica (y muy sensible, snif, snif…).

Anoche estaba viendo un capítulo de In-treatment (ya hablaré de esto próximamente) cuando sonó el celular: era Quety. Cordial, como siempre, pero noté algo raro en su voz. Me di cuenta enseguida, no le había gustado mucho lo que había escrito el domingo sobre ella.
¿Qué cosa? Que di pistas sobre su edad, no; que confundí sus pantuflas de Victoria Secret con una copia local de Home & Harmony, tampoco; que cometí una infidencia al contar su no-affair (en francés) con Obama, menos ¿Entonces? Me parece que no le gustó nada cuando digo que todos buscamos alguien que nos complete y la incluí a ella en mi generalización de silogismo tipo A.

Hoy abro Lapicerápices y Waldo me tira con Brecht y Winnicott y cuando está a punto de decirme que soy una cuasi-psicótica, frena (porque me quiere, sólo por eso) se va por las ramas, habla de él (¡Qué raro!) y no deja que la sangre llegue al río (gracias abu por la frase hecha).

¡Dios de los Altares!

Waldo y Quety son tan autónomos, tan independientes, que si Aristóteles los hubiera conocido no habría tenido necesidad de crear el primer motor inmóvil. Waldo necesita de tan pocos alrededor que considera a la santísima trinidad –casi- como una barra brava.

Ustedes, amigos, son más fuertes…Yo necesito saber que hay alguien que me quiere, que me necesita… estoy diseñada (me parece menos fuerte que condenada) para buscar la mirada de los otros…todo lo que hago, lo hago para que me quieran, para que no me olviden.
Yo, más que yo y mis circunstancias, soy yo y todos los que me completan, como una puesta teatral que existe sólo cuando hay público (aunque sea literalmente un público) en la sala.

Amigos, creo, ustedes deberían conocerse (aunque –atención- hace siglos que ya no presento a nadie con nadie).

Alicia Lis, 09 de julio

No hay comentarios:

Publicar un comentario